Mentalidad Ganadora en la Vida Diaria.
La mentalidad ganadora juega un papel determinante a lo hora
de lograr el éxito, tanto personal como profesional.
Aunque pueda parecer baladí, la imagen que tenemos
de nosotros mismos condiciona nuestros pensamientos y nuestras
acciones, lo que repercute directamente en nuestros resultados.
Con frecuencia, los grandes deportistas se ven exitosos,
talentosos e, incluso, superiores a sus rivales. Trabajan su mentalidad
ganadora para luego materializar el triunfo en la realidad.
Si es habitual que te esfuerces mucho por conseguir una meta
y no la consigas, es probable que tu autoimagen no sea la correcta.
Quédate y te cuento cómo tener una mentalidad
ganadora.
¿Qué es la mentalidad ganadora?
La mentalidad ganadora es aquella que se enfoca en la
persona que quiere ser y busca la manera de lograrlo.
Por tanto, las personas ganadoras se identifican con quiénes
van a llegar a ser.
Los resultados no determinan quién eres, sino que son una
consecuencia de los pensamientos y acciones del pasado.
¿Por qué es importante la mentalidad ganadora?
A menudo, encontramos brillantes estudiantes universitarios
que no encuentran trabajo o tienen grandes dificultades para destacar en el
mercado laboral.
Del mismo modo, algunos de los hombres más ricos del mundo
nunca empezaron una carrera o la abandonaron antes de graduarse.
Descubre como piensan los ricos.
Queda claro que formarse no garantiza el éxito.
Obviamente, la formación es necesaria pero hay que saber
aplicarla.
Además, aprender sin ejecutar muchas veces es sinónimo de
miedo a enfrentar la realidad.
Muchas personas no saben por qué obtienen ciertos resultados
y qué tienen que hacer para cambiarlos.
Por ejemplo, hay personas que quieren emprender, sin
embargo, no dedican ni 1 hora al día a trabajar en su proyecto. No se forman,
no planifican, no actúan.
El resultado es una persona con ganas de emprender frustrada
porque no se le ocurre una idea de negocio que le haga rica de la noche a la
mañana.
Un secreto: ese negocio no existe.
Por tanto, es necesario alinear tu mentalidad ganadora con
las acciones que ejecutas.
Si no tienes claro tu objetivo, podrás conseguir algunas
metas a base de esfuerzo y fuerza de voluntad, pero será en balde porque no le
encontrarás sentido y abandonarás.
Empieza con el fin en mente.
Es uno de los 7 habitos de la gente altamente efectiva.
Las personas que logran un cambio permanente en su vida
trabajaron antes su mentalidad ganadora.
Cómo tener una mentalidad ganadora
Para tener una mentalidad ganadora, tienes que empezar por cambiar de mentalidad.
Estos son los 5 pasos para tener una mentalidad ganadora:
1. Date permiso para cambiar
El primer paso es decidir crear la nueva imagen mental sobre
cómo quieres ser, esa persona en la que quieres transformarte.
Para ello, define con todo lujo de detalles la personalidad,
la actitud y los hábitos que quieres tener en el futuro.
¿Estás dispuesto a hacer el cambio?
2. Identifícate con tu nuevo yo
Una vez que has establecido tu nueva imagen y has decidido
cambiar, es hora de que fijes tu imagen en tu subconsciente.
Céntrate en tu nuevo yo, no en los resultados, ya que serán
fruto de tus nuevos pensamientos y acciones.
Conforme alimentes tu nueva imagen, la antigua se irá
diluyendo. La clave es que empieces a pensar, sentir y actuar como la persona
en la que quieres convertirte.
A medida que te identificas con tu nuevo yo, tu cerebro
empezará a creer que ya lo estás consiguiendo.
Los deportistas de élite son conscientes de esto, por este
motivo, visualizan constantemente su éxito.
3. Haz afirmaciones y visualizaciones
Sé un deportista de élite.
No, no tienes que correr los 100 metros lisos en menos de 10
segundos. Eso lo dejamos para Usain Bolt y compañía.
Lo que tienes que hacer es usar las afirmaciones para
sentirte capaz de lograrlo.
En todo proceso de aprendizaje, la repetición es clave.
Si no visualizas tu éxito, no vas a tomar las acciones
necesarias para conseguirlo.
Recuerda, empieza con el fin en mente.
Establece varios momentos al día en el que leer en alto tus
afirmaciones. Por ejemplo, al despertarte, antes de trabajar y después de
finalizar tu jornada laboral.
Asimismo, dedica al menos 5 minutos al día a visualizar tu
éxito. El momento idóneo es al irte a dormir. El subconsciente está más
presente en ese estado de vigilia, por lo que será más fácil que quede grabado
y forme parte de ti.
4. Celebra tus avances
Divide tu gran objetivo en pequeños objetivos.
Por ejemplo, tu objetivo a 5 años es tener un negocio que
factura 7 cifras anuales; a 1 año es facturar 30.000€ y vivir de él.
Pongamos que estás en el tercer año de vida de tu negocio y
facturas 60.000€. Estás orgulloso por todo lo que has conseguido pero te
sientes insatisfecho porque ves muy lejos la meta del millón dentro de 2 años.
¿Qué tienes que hacer para llegar hasta allí?
Detállalo. Escribe los grandes hitos. Luego ve dividiendo
todo lo que puedas, hasta marcarte objetivos mensuales, semanales y diarios.
Esta tarea de cada día, la tarea principal, es tu tarea
roca.
¿Por qué roca? Porque una vez que la hagas, podrás encajar
las pequeñas tareas o piedritas en el frasco de tu jornada laboral.
Por tanto, cada día tendrás por lo menos para celebrar tu tarea
roca del día anterior. Esto te ayudará a seguir avanzando.
Y, por supuesto, celebra los grandes logros, como una gran
facturación o un acuerdo comercial importante.
5. Cambia tu entorno
El empresario estadounidense Jim Rohn afirma que somos la
media de las 5 personas con las que más nos relacionamos.
Es un ejemplo muy gráfico de la importancia de tu entorno.
A decir verdad, es algo exagerado. Todos tenemos
personalidad y voluntad propia. Ahora bien, sí que es cierto que todo influye.
Por eso, te recomiendo que te rodees de personas positivas y agradables que tengan mentalidad de crecimiento.
Consejo especial para emprendedores: rodéate de gente que
piense como tú, que esté al frente de un negocio y tenga mentalidad de
abundancia.
Esto no quiere decir que en tu vida solo haya emprendedores
o hippies.
En tu vida debe haber otro tipo de relaciones: amorosas,
familiares, de amistad, etc.
Ahora bien, si en tu vida hay personas que te hacen daño o
suponen un lastre para tu éxito deberías distanciarte de ellas dentro de lo
posible.
Y el entorno no se reduce solo a personas, también al
espacio donde trabajas, vives y socializas.
Trabaja en un despacho o una habitación de tu casa diferente
a la que duermes.


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